Navidad. Tiempo de compartir

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(Por: Luis Fernando Soriano)
La cuenta regresiva empezó. El mes de Octubre se convierte en el mes de liquidación de artículos por lo que muchas familias hacen una “pre-compra” antes de la temporada desde Noviembre.

Entre más pasan los días, más pronto llega navidad, hay más movimiento en la ciudad, más planes, preparativos, llamadas telefónicas, más compras a realizar, más y más…, todo a nuestro alrededor toma un ritmo acelerado.

Me encanta esta época del año, me gusta porque puedo ver como a mis hijos les encanta, el ver sus ojos llenos de expectativa y alegría, es grandioso. Mi hijo Brayan un “S” Alto (Personalidad Sociable y servicial) sabe que recibirá regalos y como ya entra a la adolescencia todo tiene una “moda”. Mi hija Abigail, de 4 años, la escuchamos casi a diario cantando algún villancico (ha heredado el talento del canto de parte de su mamá y no podemos obviar cuando ella está en esa actividad) sumado a eso su personalidad la cual es un “I” Alto (Personalidad Influyente y Sociable) la hace estar en demasiadas tareas y no para de hablar sobre la navidad. Por otro lado mi hijo Kevin, a sus 3 años, ya refleja una personalidad “C” Alto (Cumplidor y Organizado) para el todo objeto tiene un orden, todo tiene un procedimiento y sabe muy bien que el recibir regalos significa- aparte de divertirse- poder coleccionarlos y ordenarlos.

Mi niñez y adolescencia no fue de navidades como las que un niño o chico debió de vivir. Como la mayoría de los niños de mi país, las pasamos junto con mis hermanos en medio de la pobreza, sufriendo el maltrato que era habitual en mi casa y en un corre y corre en busca de amor.

Pero en medio de tan adversa situación recuerdo que en el vecindario donde crecí, el vecino de al lado, un hombre que tenía una mejor condición económica que la mayoría, hacía un “ritual” junto con su esposa; colocaban un par de mesas en su patio donde depositaban una gran cantidad de manzanas rojas, uvas, pero sobre todo juguetes. Así que comenzaban a repartirlos, nos llamaban a todos los niños del vecindario y nos entregan los regalos de navidad. ¡Imaginen la expresión de cada niño!

Ese presente que llegaba a nuestras manos previo al día de noche buena nos llenaba de felicidad ya que salíamos de nuestras casas tristes, y más allá del juguete recibido, nos alegraba saber que alguien se acordaba de nosotros y tomaba parte de su tiempo para demostrar su amor.

Le hago una pregunta mi estimada lectora: ¿Qué tipo de navidad compartimos? ¿Nos hemos enfocado en nosotros mismos, en un sentimiento egoísta? ¿Qué enseñamos a nuestros hijos en esta época?

¿Sabía usted que hay un poco más de 10 mil niños que viven en las calles de las ciudades de Tegucigalpa y San Pedro Sula? Por lo tanto usted ha visto a uno de estos niños cada vez que sale de su casa.

Creo que podemos comenzar a pasar navidades que marquen nuestras vidas de manera positiva. Podemos vivir principios integrales y demostrarlos a nuestros prójimos y enseñarles a nuestros hijos a hacer lo mismo. Sé que podemos tocar esta sociedad, el éxito profesional que hoy tiene y que le ha traído tanta abundancia puede ser de más impacto ayudando a otros.

Navidad un tiempo de compartir, pero hacerlo más allá de lo habitual, no solo de darle a nuestros familiares presentes provenientes de tiendas, sino regalos que demuestren lo que hay en nuestro corazón. Compartir con el que está desfavorecido, con el que ha pasado en soledad durante años.

Mi deseo es que Dios le bendiga, le de alegría y que pase la mejor navidad que ha vivido! FELIZ NAVIDAD!!

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