Por Mónica Martínez.
Oaxaca, México.
Correo Electrónico: monish.mtz98@gmail.com

Que fácil ha sido victimizarnos, tal vez es algo que se ha reproducido en el tiempo, pero se nos olvida que caer es parte de la vida y ponerse pie, es nuevamente volverte a vivir; y que ello conlleva nuevas aventuras; y a ciencia a cierta no podría asegurar que estas serán mejores; pero sí que traerán nuevos aprendizajes.

Tal vez el manual de la vida, está integrado por aquellas lágrimas, risas, y porque no decirlo, también aquellos fracasos; pero que seríamos sin estos, los mismos que le dan un sabor distinto a la vida; y que difícil es explicar que nuestro camino es un ciclo interminable de comienzos y finales.

Lo valioso de ti, radica en la circunstancia en la que decides cambiar, independientemente de la que esta sea, y lejos de cualquier cliché que te han dicho; cuando sales al mundo invadida de miedo pero con el ímpetu de no rendirte nunca. Aún recuerdo cuando decepcionada, tuve que levantarme de la cama, porque comprendí que nadie más iba a luchar por mis sueños, y que fácil hubiese sido representar el papel de víctima, pero ¡me cansé!; y soy fiel creyente de que nadie es lo suficientemente poderoso para doblegar mis fuerzas, si yo no lo permito.

Es así como borré de mis días los pretextos y las justificaciones que no me permitían tomar el valor suficiente para seguir adelante; aunque claro, no te digo que está mal caer, pero que cada caída te motive una y mil veces a levantarte con más fuerza, por ende dejar de pensar que el mundo está en tu en contra, porque la ley de la atracción no funciona si esta no viene acompañada de acciones.

Te has preguntado: ¿qué hacer cuando la vida te cambia los planes?, ¿cuándo sientes que todo aquello que visualizaste hoy ya no está?; te daré la solución en dos palabras: adáptate y reinvéntate, una y mil veces o todas aquellas que sean necesarias, que te permitan seguir construyendo cada sueño.

Aun con algunas fracturas en mi coraza, he aprendido a tener gratitud con la vida y con todo lo que ella me regala; ya que el andar trae consigo facetas de miedo, felicidad, tristeza, pero eres tú quien decide a cual darle fuerza, y es muy cierto que nuestro pasado nos marca, pero no nos define, y que sea este mismo el que te impulse a construir un mejor destino.

Hoy te puedo compartir que tu voluntad define los cambios en tu vida y que con ello dejes de esperar que sea alguien más quien llegue a cambiar algo de ti,  no le asignes a alguien, tu obligación de corregir tu vida y recuerda que todo es posible, pero no todos pueden, he ahí la gran diferencia.

Te invito a que todos los días, des gracias, por todo lo bueno y por aquello que te hace más fuerte; no definas un día como bueno o malo, defínelo como un día de aprendizaje; deja de mentirte, reconoce tus errores, miedos y malos hábitos, solamente ahí encontrarás el camino hacia la evolución.

Y por último: “Que la obscuridad de los demás, no apague tu luz”.

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